Los huesos de nuestros viejos
La pobreza del santafesino avanza, es una precariedad más que nada mental endeudada con nuestros seres queridos y de quienes nos precedieron. Socialmente nadie nos obliga a obedecer a los que se erigen como autoridades en nuestra sociedad, para decirlo de otro modo, todo es revisable, empezando por las instituciones.
Soportar el desprecio de legisladores a la gente que menos tiene; representantes del pueblo que no se les cae una idea que no sea más policía, represión; promoviendo discursos de odio con visos de legalidad contra laburantes de la calle, cuidacoches, limpiavidrios, buscavidas en situación de calle, vendedores ambulantes....
Los mismos que cobran fortunas a fin de mes y tienen a su disposición un mundo de asesores parásitos que hacen política para representarse a si mismos y apuntalar su poder. Un Estado con regímenes especiales y lleno de privilegios...
Y esta gente se pasea entre nosotros, no les ocurre nada malo, viven en paz, tienen hijos que les van las cosas mejor que a cualquiera; la pasan muy bien en esta Santa Fe plagada de infelices.
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