Los amargos
Hablemos de grietas.
En cualquier ámbito de nuestra Comunidad, la gente amarga, rancia, por un lado; la alegría por el otro. Lo ves claramente en política como en la vida: los amargos no comprenden al militante, al que le pone camiseta y corazon a lo que hace.
El síntoma claro y preciso de lo que envejece mal en cualquier organización o espacio de participación, es cuando los amargos conducen a los demás, una empatía forzada recorre las interacciones grupales, esa amabilidad fingida de corrección política, la bajada de linea liberadora de la catarsis, hasta que una verdad hace saltar por los aires la farsa.
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